Homo sum et nihil humanum a me alieno puto

sábado, 2 de febrero de 2008

A Ángel González


En homenaje (un poco retrasado, pero es que quería encontrar el poema correcto) al gran Ángel González, poeta social y vitalista perteneciente a la Generación de los 50 (con la que estoy muy en sintonía), fallecido el pasado mes de enero, reproduzco aquí uno de sus poemas, dedicado a Antonio Machado, al que él tanto admiró, cuando visitó su tumba en Colliure.

Camposanto en Colliure

Aquí paz,
y después gloria.
Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco's Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.
Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
—paz
y después...—
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.
Sí; después gloria.
Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
—paz...—,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera,
derrotados
—...sin gloria.
Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.
¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
—«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas...—,
ante la gloria ésta
—...de reseco laurel—
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.
Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.

Ángel González.

In memoriam.


¡Con la Iglesia hemos topado!

La jerarquía eclesiástica española anda rabiosa. Se diría que echa de menos el Antiguo Régimen. Las últimas declaraciones realizadas por la Conferencia Episcopal en contra "de los partidos que negocien con terroristas, que acepten el matromonio homosexual, que defiendan el aborto..." son execrables. Esos obispos no parecen haber comprendido todavía, en pleno siglo XXI, que la Iglesia está para atender los asuntos espirituales y las necesidades de esa índole de sus correligionarios. Nada más. La política, los asuntos terrenos, están bajo la jurisdicción de los poderes civiles y la Iglesia no tine que intervenir en ellos de ninguna manera. Ya lo dijo Cristo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Entiendo que las costumbres, cuanto más arraigadas, son difíciles de olvidar. Cuarenta años de dictadura, en los que la Iglesia fue uno de los instrumentos dogmatizadores del régimen franquista, son muchos. Y esta Iglesia española es aún muy franquista. Sólo les falta llamar a la cruzada, porque por lo demás pocas cosas han cambiado. Siguen identificando a los "rojos" con el Diablo y apelando a una falsa moralidad que no es otra cosa que hipocresía. Se quejan de que se le llame matrimonio al homosexual (y no sólo por motivos etimológicos, eso es una mera fachada, sino porque son reaccionarios hasta la médula), mientras que ellos amparan a curas pederastas y otras perversiones. ¡Y pretenden dar lecciones!
Ahora lo último es hacer campaña por las bravas en favor del PP. Lógico, la actual cúpula del Partido Popular es tan fundamentalista como la jerarquía eclesiástica: ellos creen estar en posesión de la verdad y no escatiman artimañas, juego sucio y difaciones para conseguir el poder. a partir del cual volver a dominar al rebaño. Dice el aforismo latino "Timeo hominem unius libri".
Espero que el pueblo español demuestre que, como decía el gran Miguel Hernández, "nunca medraron los bueyes en los páramos de España".

miércoles, 30 de enero de 2008

Las elecciones de EEUU

Desde hace semanas los medios informativos nos están bombardeando con noticias acerca de la campaña de los candidatos republicanos y demócratas que aspiran a liderar sus respectivos partidos en la carrera hacia la Casa Blanca. Los medios españoles se toman estas elecciones como algo propio y crean la falsa obligación en sus oyentes, lectores y, sobre todo, televidentes de decantarse por uno de los candidatos. Que si Obama es el cambio, que si Hillary es la más preparada, que si McCain es de lo mejor de los republicanos en muchos años... Lo que no explicitan es qué nos va en ello a los europeos. En realidad, nada nuevo.
En un artículo recientemente aparecido en El País, Maruja Torres daba en el clavo al indicar a "los súbditos del imperio" que gane quien gane la política exterior estadounidense seguirá, con puntuales variaciones, siendo la misma. Seguirá apoyando política y económicamente a Israel a pesar de que éste se salte la legalidad internacional y vulnere los derechos humanos; seguirá interviniendo allá donde sus intereses económicos (sus intereses, recalco) estén en peligro o donde sus codiciosas multinacionales pongan sus ojos. ¿Y Europa? Mirando los toros desde la barrera o realizando tímidas intervenciones.


Es hora de que se acabe la mala costumbre de rendirle pleitesía al "imperio", como están haciendo implícitamente los medios de comunicación, situándonos en una posición subordinada a sus deseos. Europa nada le debe a EEUU y tiene que estar a la altura de su dignidad e historia. Algunos dirán que sí, que ha hecho mucho por nosotros, y seguramente volverán la vista hacia la postguerra mundial: el Plan Marshall, la defensa de la amenaza comunista... Ejemplos demasiado manidos tras los que no se halla un gesto filantrópico, sino el interés puro y duro. El Plan Marshall lo pagaron los países europeos que lo recibieron con intereses y a costa de grandes esfuerzos. Si supuso un punto de partida necesario para la regeneración de sus economías, deprimidas tras la Segunda Guerra Mundial, a la larga fue un freno para su despegue como potenciales rivales de EEUU. En cuanto a la defensa del "peligro rojo", sólo hay que decir que ese miedo al comunismo deparó a Portugal y a España cuarenta años de dictadura, a Italia la hegemonía de la Democrazia Cristiana hasta los 80 a pesar de ser el PCI la fuerza más votada, lo que fomentó la corrupción de un partido que sintió el poder como algo propio e inalienable, y a Grecia la dictadura de los coroneles. Stalin, además, siempre defendió restringir la revolución a Rusia y países vecinos (en contra de la postura de Trotski de exportar la revolución a Europa). Por otro lado, muchos intelectuales europeos de izquierda ya a principios de los 50 reconocieron la verdadera faz totalitaria y represora del régimen stalinista y se erigieron en voces críticas. No había tal peligro rojo y el saldo que resultó de la intervención norteamericana fue claramente negativo.


Por eso creo que es una estupidez creer que en las elecciones de EEUU jugamos todos. Al igual que las de otros países, los resultados de éstas afectarán sobre todo a ése país, nada más. Claro está que es conveniente estar al tanto de lo que pasa en otros países, sobre todo en los que más influencia tienen en el mundo. Pero no vivimos bajo las faldas estadounidenses ni mucho menos. Si no se le diese tan pábulo a su política, si Europa se plantase de verdad, el "imperio" no sería tal. No necesitamos a EEUU y sería bueno para Europa que remarcase más a menudo sus diferencias respecto e ellos.

jueves, 27 de diciembre de 2007

El neorrealista español


Estos días he leído algunos relatos o cuentos de Ignacio Aldecoa (Vitoria, 1925 - Madrid, 1969), narrador de la prolífica Generación de los 50, y me he llevado una grata sorpresa. Aunque conocía al autor --marido de la también escritora Josefina Aldecoa, que tomó el apellido de él-- nunca había leído nada suyo y, he de decirlo, el día que me puse con su libro de relatos no esperaba mucho más que el típico autor español que habla de la tristísima posguerra con sobriedad pero sin nada especial. De ahí la sorpresa. Su prosa es precisa, ajusta las frases y no dice más de la cuenta (una virtud que yo aprecio mucho), pero además lleva una carga muy poética, sobre todo en las descripciones y sus metáforas, y hace a sus personajes muy cercanos y profundos en pocas páginas.
A todo esto hay que añadir el carácter neorrealista de sus cuentos. El movimiento literario neorrealista --nacido en Italia y cuyos máximos exponentes son, claro, italianos--, y con el que me siento plenamente identificado, pretendía acercarse a las vivencias y realidades cotidianas del pueblo, de las clases más humildes, de los marginados y olvidados por la historia oficial. Además, esos autores (Vittorini, Moravia, Carlo Levi, Pratolini...) supusieron un soplo de aire fresco en la literatura del momento a nivel estilístico, apartándose del realismo decimonónico. Yo pensaba que, a pesar de la influencia de algunos de estos autores sobre otros españoles del momento, no había ningún neorrealista español propiamente dicho. Pero, afortunadamente, lo he encontrado. Ignacio Aldecoa es un gran representante del neorrealismo en España y yo recomiendo encarecidamente la lectura de sus narraciones breves; por ejemplo: Seguir de pobres, Santa Olaja de acero (estos dos los que más mehan gustado), Young Sánchez, El autobus de las 7:40.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Villancico

Ya está el niño en el portal,
que nació en la portería,
San José tiene taller
y es la portera María.

Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el niño sabelotodo
está esperando en la cuna.

Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.

Que se acerquen los pastores,
que me divierten un rato,
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.

Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los Reyes Magos,
que les tengo que escribir.

Gloria Fuertes
(poema cantado por Paco Ibáñez en el Olympia de París en 1969)

sábado, 15 de diciembre de 2007

La literatura italiana, una de las grandes



El pasado jueves, Anido y yo mantuvimos una estimulante discusión acerca de si la literatura en lengua española era superior a la italiana. Él sostenía que sí y que, sólo del siglo XX, serían recordados el día de mañana como grandes de la literatura más autores hispanohablantes que italianos. Yo me opuse y me opongo a esta consideración rotundamente. La calidad de ambas literaturas es sublime en sus máximos exponentes, que no son pocos en el caso de la italiana a pesar de que el espacio territorial al que pertenencen sus autores sea mucho más pequeño. No se puede decir que por tener mayor número de habitantes un país (o países con la misma lengua) éste vaya a dar a la humanidad más grandes autores. Ese tipo de reflexiones cientificistas me recuerdan a la absurda gráfica de la que se reía el profesor de Literatura representado por Robin Williams en El Club de los poetas muertos (gran película): esa gráfica pretendía mostrar la posición de Shakespeare respecto de Whitman (u otro) matemáticamente, cuando la literatura no se puede sino sentir y admirar desde la lengua, la expresión, las imágenes que propone, la introspección en los personajes, su profundidad...
Además, recuerdo que el gran profesor de Literatura Universal que tuve en el instituto, Jorge de Vivero, solía decir que los países europeos que más grandes literatos habían dado "por metro cuadrado" eran Irlanda y Sicilia.

Anido, me pedías ejemplos de grandes autores italianos que hayan dejado huella en la literatura universal. Yo te ofrecí, a bote pronto, bastantes del siglo XX, época de la literatura de ese país que mejor conozco además del Renacimiento. Ahora, con el fin de completar el abanico desde el Renacimiento hasta el siglo pasado --remitiédome ahora con más calma a mi memoria y a la página de El Poder de la Palabra (ver vínculo en el blog)-- paso a enumerar una serie somera de autores fundamentales cuya resonancia habla por sí sola de su calidad literaria:
Renacimiento: Dante, Petrarca (y los cultivadores del dolce stil nuovo, luego imitado en España), Boccaccio. Poliziano, Maquiavelo, Ariosto (y su Orlando furioso, luego tomado como referente, entre otros, por Virginia Woolf), Castiglione, Pietro Aretino, Torquato Tasso, Giordano Bruno, Campanella. A partir del Renacimiento: Gianbattista Vico (S. XVII, historiador y filósofo que influyó en Montesquieu, Marx y Comte), Carlo Goldoni (S. XVIII, renovador de la comedia italiana y considerado el Molière italiano), Vittorio Alfieri (S. XVIII, dramaturgo y poeta), Ugo Foscolo (que murió en los años 20 del XIX, gran poeta romántico), Alessandro Manzoni (romántico autor de la famosa novela I promesi sposi o Los novios), Gioacchino Belli (S. XIX, exponente de la poesía dialectal), Leopardi (gran poeta, "el más triste de todos los románticos"), Giovanni Verga (gran novelista realista, autor de I Malavoglia), Edmondo de Amicis (novelista), Giovanni Pascoli (poeta), Italo Svevo (novelista pionero de la novela psicológica, autor de La conciencia de Zeno), Emilio Salgari (cuyas novelas de aventuras son legendarias). Y ya del siglo XX o con proyección en este de parte de su vida y obra: Gabriele D'Annunzio (fascista, una pena, pero un gran poeta muy influyente, por ejemplo en Pere Gimferrer), Luigi Pirandello (renovador del teatro universal, autor de Seis personajes en busca de un autor), Marinetti (fundador del futurismo), Giovanni Papini (autor de Una vida acabada), Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti (poeta fundador del hermetismo), Gadda (novelista), Eugenio Montale (poeta, Huesos de sepia), Giuseppe Tommasi di Lampedusa (autor de El Gatopardo), Curzio Malaparte (novelista), Salvatore Quasimodo (poeta autor de Y es enseguida tarde o Día tras día), Carlo Levi (neorrealista autor de Cristo se detuvo en Éboli), Dino Buzzatti (autor de El desierto tártaro y gran referente de Borges), Alberto Moravia (autor de La romana, neorrealista), Elio Vittorini (autor de Conversación en Sicilia, cima del neorrealismo, referente de los autores españoles antifranquistas en los 50 y 60), Cesare Pavese (Diálogos con Leucó, Fiestas de agosto, La playa), Elsa Morante (La isla de Arturo), Vasco Pratolini (neorrealista, Crónica de los pobres amantes), Natalia Ginzburg (Léxico familiar), Giorgio Bassani (El jardín de los Finzi-Contini), Primo Levi (Si esto es un hombre, memorias de Auswitzch), Gianni Rodari (maestro del cuento infantil), Leonardo Sciacia (El día de la lechuza), Pier Paolo Pasolini (poesía: Las cenizas de Gramsci; novela: Ragazzi di vita), Beppe Fenoglio (Un asunto privado), Italo Calvino (El barón rampante, que mezcla fantasía y realidad, y sólo tiene parangón en el realismo mágico latinoamericano), Dario Fo (Muerte accidental de un anarquista), Edoardo Sanguineti (poeta), Umberto Eco (El nombre de la rosa, que entre sus virtudes también cuenta con un delicioso estilo), Claudio Magris (El Danubio), Antonio Tabucchi (Sostiene Pereira)...

Creo que es un elenco sobresaliente de autores de cuya grandeza no duda nadie, más allá gustos particulares. Y aún faltan bastantes por citar.

Así y todo, sólo con que una literatura dé una gran obra al conjunto universal ya merece nuestra más alta estima y no es "inferior" a ninguna. Es de muy cortas miras el hablar de literaturas superiores o inferiores sólo por número de autores. Sí se puede hablar de literaturas más prolíficas, eso sí lo acepto. Y, sin duda, la italiana es una de ellas.








sábado, 1 de diciembre de 2007

Canzone per l'estate

Con tua moglie che lavava i piatti in cucina e non capiva,
con tua figlia che provava il suo vestito nuovo e sorrideva,
con la radio che ronzava
per il mondo cose strane
e il respiro del tuo cane che dormiva.

Coi tuoi santi sempre pronti
a benedire i tuoi sforzi per il pane,
con il tuo bambino biondo
a cui hai donato una pistola per Natale
che sembra vera,
con il letto in cui tua moglie
non ti ha saputo dare,
e gli occhiali che tra un pò dovrai cambiare.

Com'è che non riesci più a volare.

Con le tue finestre aperte sulla strada e gli occhi chiusi
sulla gente,
con la tua tranquillità, lucidità, soddisfazione permamente,
la tua coda di ricambio,
le tue nuvole in affitto,
le tue rondini di guardia sopra il letto.

Con il tuo francescanesimo a puntate
e la tue dolce consistenza,
col tuo ossigeno purgato
e le tue onde regolate in una stanza,
col permesso di trasmettere e il divieto di parlare
e ogni giorno un altro giorno da contare.

Com'è che non riesci più a volare.

Con i tuoi entusiasmi lenti precisati da ricordi stagionali
e una bella addormentata che si sveglia
a tutto quel che le regali,
con il tuo collezionismo
di parole complicate,
la tua ultima canzone per l'estate.

Con le tue mani di carta per avvolgere altre mani normali,
con l'idiota in giardino ad isolare le tue rose migliori,
col tuo freddo di montagna
e il divieto di sudare
e più niente per poterti vergognare.

Com'è che non riesci più a volare.


Canzone di Fabrizio de André.