Homo sum et nihil humanum a me alieno puto

jueves, 15 de mayo de 2008

El César de Arles


Hoy ha aparecido en la prensa la noticia del hallazgo en Arles de un busto de Julio César datable en el último o penúltimo año de su vida (46 o 45 a. C). De ser cierto, tiene gran relevancia, puesto que, aunque hay muchos retratos conservados de él, ninguno se había realizado en vida de César (excepto, quizá, el llamado retrato de Tusculum) y, por tanto, todos son idealizaciones posteriores, condicionados por la imagen que Augusto quería que se transmitiese de su padre adoptivo. Sin embargo, a mí el retrato del busto de Arles no se me parece tanto a César (ni siquiera al retrato de Tusculum). Algún aire a él se le podría encontrar quizá pero...
El arquéologo que lo descubrió dijo que identificó sus rasgos enseguida, pero yo creo que a cualquier conocedor de César le costaría trabajo sacar sus rasgos de forma inmediata. Sólo nos queda estar a la espera de la confirmación de la teoría propuesta por el arqueólogo. En la prensa,por cierto, no se aclara cómo han fechado el busto.

Mayo


En este mes de mayo han coincidido muchas conmemoraciones de hechos históricos: los levantamientos de Madrid de 1808, la creación del Estado de Israel en 1948, y el movimiento del 68. Como comenté en el artículo acerca del Ché Guevara (el verano pasado), desde hace unos años los medios de comunicación y las instancias oficiales nos bombardean informativamente acerca de fechas que todos deberíamos conmemorar. Sin embargo, estos hechos se exponen en muchas ocasiones (en aquéllas en las que los historiadores no tienen un papel importante) sin la necesaria reflexión y sin profundidad. Es una temática más que los periodistas utilizan para rellenar páginas, llevando al hartazgo a los lectores, que acaban por no saber mucho más de lo que sabían de esos hechos rescatados, ya que el periodista suele recurrir a tópicos.


Los historiadores españoles han dejado que se les haya usurpado en gran medida, por parte de los medios de comunicación, el ámbito de la divulgación histórica. Y eso no puede ser. Sin los historiadores, la Historia no deja de ser un "cuento" (como se oye decir a veces) que se puede manipular según la conveniencia de cada cual. Pero hoy no quería hbalar de eso, sino precismante de dos de los hechos que se están conmemorando en estas fechas: el levantamiento popular de 1808 y el movimiento del 68.


No voy a disertar largamente sobre esos dos hechos (lo siento, Anido, sé que querías polémica con el 68); sólo quiero hacer un par de apuntes.


Por un lado, no veo que haya nada que celebrar en lo referente al 2 de mayo de 1808. Fue una jornada sangrienta, fruto del levantamiento de los sectores más humildes del pueblo de Mdrid contra el ocupante ejército francés, que, como todos los de la época, cometía desmanes y tropelías allá por donde pasaba (aunque los franceses actuaron con suma alevosía en mucos casos, por ejemplo cuando irrumpieron en el panteón real de San Isidoro de León y dieron de comer a sus caballos en los sarcófagos reales, vejando los restos de ilustres hombres del Medievo, y otros no tan ilustres pero, al fin y al cabo, personas, cuyos restos debían ser respetados). Los ejércitos del Antiguo Régimen de cada Estado eran acogidos con las comodidades posibles en las localidades de su país donde decidiesen parar, y en ellas, sin importarles que fuesen o no sus paisanos quienes los habitasen, abusaban, tanto soldados como oficiales, de su posición para aprovecharse de las mujeres, vejar, robar o saquear, etc. Los madrileños, hartos, se alzaron furiosos contra el enésimo atropello cometido por el ejército. Nada más. La nación española (si alguna vez ha existido, cosa que dudo; yo no creo en naciones, creo en personas) nada tuvo que ver en ello; tampoco el deseo de independencia ni de que volviesen las rémoras de los Borbones. Si algo hay que celebrar de ese período es la Constitución de Cádiz de 1812, moderna, embebida de los valores ilustrados; pero para eso aún hay que esperar unos años.


En cuanto al movimiento estudiantil de Mayo del 68, quiero decir que --aunque en algunos casos cayó en el exceso (siempre hay quien no sabe estar ni sabe medir hasta dónde se puede llegar, el caso de los grupos terroristas que derivaron de él, como las Brigate Rosse) o en la niñería (también hubo hijos de papá que se lo tomaron a coña, como un juego)-- para mí fue muy positivo. Se buscaban "unas nuevas relaciones en la calle, en la vida" (en palabras de uno de sus líderes, Daniel Cohn-Bendit), romper con la doble moral burguesa, con la hipocresía social, con los prejuicios sociales, con el "a Dios rogando y con el mazo dando". Y no fue sólo un fenómeno propio de la juventud izquierdista francesa; también fue muy importante el movimiento en Italia, y en México, y en España, donde se luchaba, además, por la libertad en un país sumido en el oscurantismo nacional-católico que pretendía aherrojar las conciencias. Esos movimientos estudiantiles contribuyeron de manera notable a que se alacanzasen las libertades y derechos de los que hoy gozamos. Y por eso hemos de tenerlos en consideración e, incluso, como referencia. Hoy en día gran parte de la juventud está instalada en la molicie, prisionera de estándares y encorsetamientos sociales, víctima de errados modelos de conducta en los que el dinero lo es todo y lo da todo, no teniendo interés por nada, viviendo sin inquietudes vitales. No digo que en el 68 no hubiese jóvenes así; el hombre siempre ha sido hombre, para bien y para mal; digo que deberíamos retomar ese espíritu vital, ansioso de conocimiento que alentó a los jóvenes de hace 40 años. Ellos querían una sociedad distinta y no se rindieron hasta se dueños de su futuro. Yo creo en nosotros, porque sé que, afortunadamente, también muchos piensan como yo, personas que merecen la pena, y pienso que también el futuro puede llegar a ser próspero. Pero para ello, no debemos olvidar a quienes nos precedieron.


domingo, 27 de abril de 2008

Hacia una sociedad de la incomunicación

En la página de El poder de la palabra han escogido como texto de la semana, el siguiente fragmento de una obra del uruguayo Eduardo Galeano. Me ha parecido sumamente interesante y por eso lo he querido compartir con vosotros.


"El mundo nunca ha sido tan desigual económicamente ni tan igualizador en cambio en relación con las ideas y la moral. Hay una uniformidad obligatoria, hostil a la diversidad cultural del planeta. La nivelación cultural ni siquiera puede medirse. Los medios de comunicación de la era electrónica al servicio de la incomunicación humana están imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad neoliberal. Jamás la tecnología de las comunicaciones estuvo perfeccionada; y sin embargo nuestro mundo se parece cada día más a un reino de mudos. La propiedad de los medios masivos se concentra más y más en pocas manos; los medios dominantes están controlados por un puñado de poderosos que tienen el poder para dirigirse al mayor número de ciudadanos a través del planeta. Nunca antes tantos hombres fueron mantenidos en la incomunicación por un grupo tan pequeño. El número de aquellos que tienen derecho a escuchar y a mirar no cesa de aumentar, mientras que se reduce vertiginosamente la cantidad de los que poseen el privilegio de informar, de expresarse, de crear. La dictadura única, impone en todas partes un mismo modo de vida, y confiere el título de ciudadano ejemplar al consumidor dócil, a escala planetaria, con arreglo a un modelo propuesto para la televisión comercial norteamericana. El ejemplo de la mayor televisión pública europea está muy lejos de haberse internacionalizado; en revancha, las cuatro esquinas del globo y la propia Europa, han resultado conquistadas por ese venenoso coctel de sangre, de Valium y de publicidad que caracteriza a la televisión privada de los Estados Unidos. En ese mismo mundo sin alma que nos presentan los medios como el único posible, los mercados han sustituido a los pueblos; los consumidores a los ciudadanos, las empresas a las naciones y a las ciudades. Las competencias comerciales a las relaciones humanas. Nunca antes la economía mundial fue tan poco democrática, y jamás el mundo más escandalosamente injusto. Las desigualdades, según las cifras de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, se han duplicado. Ese mundo de finales de siglo, paradisíaco para algunos e infernal para la mayoría está marcado con hierro rojo por una paradoja. En primer lugar, la economía mundial necesita un mercado en perpetua expansión para que las tasas de beneficio no se desplomen. Al propio tiempo precisa, por idénticas razones, de brazos que trabajen a precios de miseria en los países del Sur y del Este. Segunda paradoja, corolario de la primera: el Norte dicta, de manera cada vez más autoritaria, órdenes a esos países del Sur y del Este para que importen y consuman más, pero lo que en ellos se multiplica son las mafias, la corrupción y la inseguridad. Las neo-sociedades de consumo emiten mensajes de muerte. La varita mágica de los créditos, la deuda externa que se hincha hasta la explosión permite procurar nuevos productos inútiles a la mayoría de los consumidores. La televisión se encarga de transformar en necesidades reales las demandas artificiales que el Norte inventa sin cesar y que expande exitosamente en todo el mundo. Incluso, en las heladas aguas del mercado, los náufragos son más numerosos que los que disfrutan de la travesía."



Eduardo Galeano, Hacia una sociedad de la incomunicación.

domingo, 20 de abril de 2008

(Desposesión)

Miras y sabes. Ya no sabes nada.
Ya no miras: tus ojos están ciegos.
Oscura sombra mineral de fuegos
de Muerte. Oscura sombra sobre nada.

Existes tú, no existes. Nada es nada.
El mar desde la mar -¡oh, monasterio
funeral!- tañe acordes del salterio
tuyo, y tú ya no ves. ¿La vida? Nada

existe. Y tú no sabes. Y tú miras
el mar, la mar oscura, oscuras liras
de soledad, de soledad... Ya es tarde

para vivir, para vivir. No tienes
nada, no tienes nada... ¿Luz sostienes?
En silo de templanza arde la tarde.


Arcadio López-Casanova. La oscura potestad (Premio Adonais 1978)-

A Rosario "la dinamitera"

Rosario Sánchez, apodada "la dinamitera" (la dinamita la dejó sin una mano), uno de los símbolos de la valiente resistencia española al fascismo, falleció hace unos días. Qué mejor homenaje que recordar aquí los versos que le dedicó el gran Miguel Hernández.
Rosario, dinamitera
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una deseperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario,
sembrabras as adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandoress
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
Miguel Hernández. "Rosario, dinamitera", Viento del pueblo.

sábado, 19 de abril de 2008

La "coña" española


El pasado miércoles se proyectó, en la primera sesión del ciclo de cine del colegio mayor, La vaquilla, una de las mejores películas de Berlanga (con colaboración en el guión del genial Rafael Azcona, recientemente fallecido). Esta comedia es, a mi parcer, una de las joyas del cine español y volver a verla me hizo pensar en qué ha pasado en España con el séptimo arte y, por otro lado, con la propio forma de ser de los españoles.

La primera cuestión se la planteé al conferenciente que vino a comentar la película, el cercano profesor de Historia del Cine Folgar de la Calle, experto en Berlanga. Folgar me expuso con razón que esa línea de cine cómico de Berlanga acerca de la guerra y del franquismo (véase La escopeta nacional, también estupenda, con un gran José Sazatornil) tuvo su momento, cuando todavía estaban frescas esas vivencias en el imaginario de los espectadores, y todo el mundo entendía determinados guiños. Evidentemente no podía triunfar siempre. Sin embargo, yo me sigo partiendo de risa con la buena "coña" española que tanto impregna estas películas y por ello me pregunto qué ha cambiado en los espectadores y en los cineastas españoles para que ya no se le dedique atención a esa forma de ser tan nuestra, tan mediterránea al cabo.

Los pueblos mediterráneos, del Mediodía de Europa, tenemos una forma similar de ver las cosas, de entender la vida. Y la "coña" es parte importante de ese posicionamiento vital; sobre todo del pueblo llano,que siempre ha encontrado en ella una vía de escape que ayudase a sobrellevar los esfuerzos y penurias diarios. Una "coña" que también fue instrumento de denuncia de los crímenes de la dictadura franquista.

Esa "coña" no se ha perdido, es intrínseca a nuestro carácter. Pero se echa en falta en muchas ocasiones. Por ejemplo, en el cine actual español, que -como también parte de la literatura- parece sometido a los dictados de un absurdo y snob postmodernismo, o bien entregado a lo grosero, lo truculento, etc. Quizá la clave esté en volver a tener al cine europeo de calidad, de ideas y heredero de los grandes cineastas de los 50 y 6, como referencia, abandonando la "vía Hollywood" (en EE.UU hace tiempo que parecen haber renunciado al cine con mensaje, salvo excepciones). ¡Pero por desgracia el capital es implacable!

miércoles, 2 de abril de 2008

Hoy hace un espléndido día primaveral: cielo límpido, luminoso,de esos que a mí me dan la vida y renuevan la esperanza. Un día perfecto para releer a Claudio Rodríguez. A pesar de ya haber hablado de este gran poeta en el blog hace poco, no me resisto a publicar aquí otro de sus poemas (uno de los mejores de su trayectoria): aquél con el que comienza su Don de la ebriedad.

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas,
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja, y aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!.
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola,
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.