El director Riccardo Muti reivindicó la dignidad del pueblo italiano cuando aceptó hacer un bis del Va pensiero del Nabucco de Verdi durante un concierto en Roma, estando el mismo Berlusconi entre el público. Con el acompañamiento del público los actores repitieron el Va pensiero con lágrimas en los ojos, personificando más que nunca en esos versos el sentir de un pueblo, el italiano, que aún tiene fuerza para levantar la cabeza dignamente, orgulloso de la luz que su cultura ha arrojado y arrojará siempre al mundo, a pesar de los pesares. Viva l'Italia!
domingo, 23 de octubre de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
Fragmento de Pasado en claro, de Octavio Paz.
"En mi casa eran más los muertos que los vivos.
Mi madre, niña de mil años,
madre del mundo, huéfana de mí,
abnegada, feroz, obtusa, providente,
jilguera, perra, hormiga, jabalina,
carta de amor con faltas de lenguaje,
mi madre: pan que yo cortaba
con su propio cuchillo cada día.
Los fresnos me enseñaron,
bajo la lluvia, la paciencia,
a cantar cara al viento vehemente.
Virgen Somnílocua, mi tía
me enseñó a ver con los ojos cerrados,
ver hacia dentro y a través del muro.
Mi abuelo a sonreír en la caída
y a repetir en los desastes: al hecho, pecho.
(Esto que digo es tierra
sobre tu nombre derramada: blanda te sea).
Del vómito a la sed,
atado al potro del alcohol,
mi padre iba y venía entre las llamas.
Por los durmientes y los rieles
de una estación de moscas y de polvo
una tarde juntamos sus pedazos.
Yo nunca pude hablar con él.
Lo encuentro ahora en los sueños,
esa borrosa patria de los muertos.
Hablamos siempre de otras cosas."
Mi madre, niña de mil años,
madre del mundo, huéfana de mí,
abnegada, feroz, obtusa, providente,
jilguera, perra, hormiga, jabalina,
carta de amor con faltas de lenguaje,
mi madre: pan que yo cortaba
con su propio cuchillo cada día.
Los fresnos me enseñaron,
bajo la lluvia, la paciencia,
a cantar cara al viento vehemente.
Virgen Somnílocua, mi tía
me enseñó a ver con los ojos cerrados,
ver hacia dentro y a través del muro.
Mi abuelo a sonreír en la caída
y a repetir en los desastes: al hecho, pecho.
(Esto que digo es tierra
sobre tu nombre derramada: blanda te sea).
Del vómito a la sed,
atado al potro del alcohol,
mi padre iba y venía entre las llamas.
Por los durmientes y los rieles
de una estación de moscas y de polvo
una tarde juntamos sus pedazos.
Yo nunca pude hablar con él.
Lo encuentro ahora en los sueños,
esa borrosa patria de los muertos.
Hablamos siempre de otras cosas."
Octavio Paz, Pasado en claro.
lunes, 31 de enero de 2011
miércoles, 18 de agosto de 2010
"Parca-Villaggio", di Mario Luzi.
Parca-Villaggio
A lungo si parlò di te attorno ai fuochi
dopo le devozioni della sera
in queste case grige ove impassibile
il tempo porta e scaccia volti d'uomini.
Dopo il discorso cadde su altri ed i suoi averi,
furono matrimoni, morti, nascite,
il mesto rituale della vita.
Qualcuno, forestiero, passò di qui e scomparve.
Io vecchia donna in questa vecchia casa,
cucio il passato col presente, intesso
la tua infanzia con quella di tuo figlio
che traversa la piazza con le rondini.
A lungo si parlò di te attorno ai fuochi
dopo le devozioni della sera
in queste case grige ove impassibile
il tempo porta e scaccia volti d'uomini.
Dopo il discorso cadde su altri ed i suoi averi,
furono matrimoni, morti, nascite,
il mesto rituale della vita.
Qualcuno, forestiero, passò di qui e scomparve.
Io vecchia donna in questa vecchia casa,
cucio il passato col presente, intesso
la tua infanzia con quella di tuo figlio
che traversa la piazza con le rondini.
Mario Luzi, "Parca-Villaggio", da La barca (1935).
Parca-Aldea
Largamente se habló de ti en torno a los fuegos / después de las devociones de la tarde / en estas casas grises donde impasible / el tiempo trae y expulsa rostros de hombres. // Después el discurso recae sobre otros y sus haberes, / hubo matrimonios, muertos, nacimientos, / el triste ritual de la vida. / Alguno, forastero, pasó por aquí y desapareció. // Yo vieja mujer en esta vieja casa, / coso el pasado con el presente, tejo / tu infancia con la de tu hijo / que atraviesa la plaza con las golondrinas.
martes, 17 de agosto de 2010
La Historia, la mejor narradora

Os dejo con una de las magníficas reflexiones -por su profundidad y su forma- que realiza el austríaco Stefan Zweig (1881-1942) en sus Momentos estelares de la humanidad. Zweig retoma la idea griega de que la mejor zurcidora de cantos es la Historia, encarnada en su musa, Clío, de la que bebían los poetas épicos antiguos, pero dándole una horma moderna en su expresión.
"Ningún artista es durante las veinticuatro horas de su jornada diaria ininterrumpidamente artista. Todo lo que de esencial, todo lo que de duradero consigue, se da siempre en los pocos y extraordinarios momentos de inspiración. Y lo mismo ocurre con la Historia, a la que admiramos como la poetisa y la narradora más grande de todos los tiempos, pero que en modo alguno es una creadora constante. (...) La mayoría de las veces, en su calidad de cronista se limita a hilvanar, indolente y tenaz, punto por punto, un hecho tras otro en esa inmensa cadena que se extiende a lo largo de miles de años, pues toda crisis necesita un periodo de preparación y todo auténtico acontecimiento, un desarrollo. Los millones de hombres que conforman un pueblo son necesarios para que nazca un solo genio. Igualmente han de transcurrir millones de horas inútiles antes de que se produzca un momento estelar de la humanidad.
[...]
Un único "sí", un único "no", un "demasiado pronto" o un "demasiado tarde" hacen que ese momento sea irrevocable para cientos de generaciones, determinando la vida de un solo individuo, la de un pueblo entero e incluso el destino de toda la humanidad.
(...) Aquí he tratado de evocar, a partir de las más variadas épocas y regiones, algunos de esos momentos estelares --los he denominado así, porque, resplandecientes e inalterables como estrellas, brillan sobre la noche de lo efímero--. En ningún caso se ha procurado decolorar o intensificar la verdad de los acontecimientos externos o internos recurriendo a la propia invención, pues en esos instantes sublimes que la Historia configura a la perfección, no es necesario que ninguna mano acuda en su ayuda. Allí donde ella impera como poetisa, como dramaturga, ningún escritor tiene derecho a intentar superarla."
Stefan Zweig, Momentos estelares de la humanidad.
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